Alergia General y Bronquial

La alergia es un conjunto de alteraciones de carácter respiratorio, nervioso o eruptivo que se producen en el sistema inmunológico por una extremada sensibilidad del organismo a ciertas sustancias a las que ha sido expuesto, y que en condiciones normales no causan esas alteraciones. Entre las sustancias que desencadenan cuadros alérgicos hay algunos alimentos y medicamentos.

La sustancia que provoca esta particular hipersensibilidad cuando se inhala, ingiere o se toca se denomina “alérgeno”, y los síntomas provocados son definidos como “reacciones alérgicas”. Cuando un alérgeno penetra en el organismo de un sujeto alérgico, el sistema inmunitario de éste responde produciendo una gran cantidad de anticuerpos llamados IgE. La sucesiva exposición al mismo alérgeno producirá la liberación de mediadores químicos, en particular la histamina, que producirán los síntomas típicos de la reacción alérgica.

Tipos de alergia

  • Alergia a alimentos
  • Alergia al polen

También conocida como “fiebre del heno”, la alergia al polen se manifiesta con rinitis (estornudos, secreción nasal, picor, congestión nasal), y en ocasiones también con conjuntivitis (lagrimeo y picor ocular). Los síntomas de la rinitis alérgica se confunden frecuentemente con los de un resfriado.

 Alergia a los ácaros del polvo

La expresión común de “alergia al polvo” es propiamente traducida como “alergia a los ácaros del polvo”. Los ácaros son los responsables de un gran número de alergias respiratorias. Los ácaros prefieren los ambientes cálidos y húmedos y se nutren de fragmentos biológicos como por ejemplo las descamaciones microscópicas de nuestra piel. Los ácaros viven y se proliferan en abundancia (y su difusión va en aumento) en nuestras casas, y muy particularmente dentro de cojines y colchones. Pasamos cerca de un tercio de nuestra vida en la cama, y ello significa que un tercio de nuestra vida está en estrecho contacto con los ácaros. Los ácaros no viven en bajas temperaturas ni por encima de los 1.500 metros, por lo que las vacaciones en alta montaña son muy aconsejables para estos alérgicos.

  Alergia a las picaduras de ciertos insectos (por ejemplo: abeja)

Se debe normalmente a las sustancias tóxicas que se inyectan con el veneno de los Himenópteros (avispas y abejas). No es la alergia más común, afecta al 1% de la población, pero si una de las más graves. Esta alergia da cuadros de anafilaxia en los que existen bastantes riesgos de mayores complicaciones.

Alergia a los alimentos

Cerca del 15% de la población manifiesta alergia o intolerancia a determinados tipos de comida. Alergia e intolerancia alimenticia son conceptos que a menudo se confunden porque la sintomatología es análoga, pero sólo en el primer caso está involucrado el sistema inmunológico.

Alergia a los animales

Las sustancias derivadas del pelo y la piel de los animales pueden provocar importantes alergias. Entre los animales domésticos, los gatos son estadísticamente los que más riesgo conllevan cuando viven en estrecho contacto con los habitantes de la casa. Las reacciones alérgicas pueden comportar los clásicos síntomas respiratorios, aunque a veces también pueden aparecer severas manifestaciones cutáneas como erupciones (eritemas). Además de los gatos, también están los perros, caballos, conejos y hámsters que pueden ser responsables de las alergias.

Alergia a los metales

La alergia más frecuente que se puede citar entre las de este tipo es la alergia al níquel, el cual se halla presente en prácticamente todas las aleaciones de metales no-nobles y a veces en algunas aleaciones de oro bajo.

La alergia al níquel está mediada por un mecanismo de hipersensibilidad tipo 4, con inflamación producida por liberación de mediadores directamente por los linfocitos. Los síntomas más frecuentes son la producción de eccemas en la zona de contacto con los metales (bisutería, metales de cierres de ropa interior, etc.).

La mejor manera de prevenirla es evitando el contacto con estos metales, y una vez aparecida, con corticoides aplicados localmente a corto plazo. Aunque los síntomas desaparezcan y la alergia parezca remitir, la naturaleza de la sensibilización es crónica, con épocas de más o menos tolerancia.

Alergia al látex

La alergia a los productos de látex puede manifestarse como una simple dermatitis, o como una reacción más grave de anafilaxia. El término “dermatitis” consiste en una inflamación de la piel causada por el contacto con alergenos o irritantes como el látex. El contacto puede producir sarpullido con comezón, enrojecimiento, ampollas y descamación o puede causar una anafilaxia más severa. La anafilaxia es una serie de síntomas que incluyen el descenso de la presión arterial, dificultad para respirar, hinchazón de la garganta y lengua.

Actualmente se están investigando las proteínas causantes de la sensibilidad para poder aislarlas y producir látex exento de ellas (hipoalergénico).